Odontoclave

Dicen que la ortodoncia no tiene edad. Y es cierto. Anteriormente era un tratamiento más visto en niños y jóvenes, que en adultos. Pero con el paso del tiempo se ha vuelto común que personas mayores opten por perfeccionar su sonrisa.

No lo hacen únicamente para corregir dolores articulares, también se preocupan por la estética.

Es incorrecto tildarlo exclusivamente de “moda”, porque no se subestima el objetivo médico, solo que para cumplirlo ya no importa si estamos avanzados en edad. Además, cualquier tratamiento debe aprobarlo el ortodoncista.

Los pacientes adultos son claros al revelar que quieren sonreír sin vergüenza, por la mala posición de sus dientes. Lo bueno es que no existe una edad que limite la intervención de un especialista que solucione el problema.

Métodos imperceptibles

Actualmente, en los consultorios odontológicos, al menos uno de cada tres pacientes son personas mayores que decidieron a arreglar su estética dental. Gente desde 20 hasta 70 años se animan a cambiar la forma de su sonrisa.

Uno de los principales motivos es que los métodos son casi imperceptibles y tan efectivos como los tradicionales.

Siempre que el ortodoncista lo apruebe, los tratamientos son aplicables indistintamente de la edad, para corregir mordida abierta, cruzada o sobremordida; también apiñamiento, espacios entre piezas y dientes rotados.

¿Cuánto tarta del tratamiento en un adulto?

Aunque los resultados óptimos son posibles, cuesta un poco más que cuando el paciente es un niño. Toma de año y medio a dos, porque ya los huesos maxilares están totalmente desarrollados y no se pueden forzar directamente para que los dientes busquen la manera correcta de erupción.

En ocasiones, el camino para corregir una posición inadecuada es combinar el tratamiento con una cirugía ortognática; nada de mayor riesgo.

Alguien que tuvo otros tratamientos como carillas, implantes, endodoncias o coronas, también puede someterse a la colocación de aparatos que le ayudarán a no perder la funcionalidad del trabajo previo.

El requisito esencial, seas mayor o no, es que la boca esté en perfecto de salud para evitar complicaciones como periodontitis o gingivitis.

¿Sentiré dolor?

Entre los cuestionamientos más recurrentes antes de comenzar con la ortodoncia en adultos, destaca: ¿Vale la pena aguantar dolor a cierta edad?

Pero el proceso no es traumático como muchos lo pintan.

Es posible que al comienzo aparezcan algunas lesiones o llagas mínimas, por el roce entre los alambres y las mejillas. También, cuando los dientes inician su movimiento, hay algo de dolor y sensación de “baile” en la dentadura, la cual no dura tanto tiempo. Es tolerable.

Selección del método

Así como a algunos no les importa que la ortodoncia se note, también están los que gustan de la discreción y consultan si entre las posibilidades existe alguna que disimule el proceso.

En Odontoclave tenemos el tipo indicado. Nuestros especialistas ayudarán a seleccionar la alternativa más prudente, si es lo que deseas y conviene a tu caso.

Si bien cualquier método funciona para arreglar la maloclusión, la selección del método la mayoría de las veces depende de la posibilidad para pagar los aparatos que prácticamente no se ven.

Los brackets más escogidos por adultos

Algo que como paciente debes considerar, es que si el presupuesto no da para adaptarse la ortodoncia invisible, obtendrías resultados tan buenos con los brackets convencionales o metálicos. Ambos son capaces de llevar los dientes a las posiciones correctas.

Hay brackets de zafiro por los que traspasa la luz, ya que son cristalinos, así que no ocultan el esmalte del diente.

También los linguales, incógnitos por excelencia. Se colocan en la cara interior del diente, por lo que nadie vería tus aparatos.

Entonces, está claro que no es un asunto de moda, sino una decisión de salud y estética que permitirá lucir una sonrisa sin vergüenza.


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